El enigma de Scottie Flint III

Posted on 29 October, 2013

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Mis planes salían según lo previsto. Las pistas que dejé la habían traído hasta mí, tal y como yo esperaba. Querer es poder, esa siempre fue mi máxima. Dos palabras que para mi se aparean necesariamente.  Tarde o temprano sabía que ella aparecería. Se rumoreaba mucho sobre ella en los foros de internet.  Los chismes que había oído  sobre ella,  increíbles.

– ¿Ethan,  tu sabes dónde puedo encontrar a Scottie Flint?

Negué con la cabeza pues no era el momento de descubrir mis cartas. La muchacha caminaba por el estudio pensativa.  Pues ya sabía, que allí no encontraría las respuestas que necesitaba.  Ian y Sam se miraban, ninguno entendía nada de lo que estaba pasando. Murmuraban entre ellos como chiquillas asustadas.

– ¡Cállate! Que no me dejas pensar –Gritó a Sam

–Pero tío. Deja que nos vayamos. No sabemos quién es Scottie Flint –Dijo Ian.

Yo la miraba mientras ella seguía nerviosa, caminando por el estudio y mirando su reloj. Había un silencio incomodo, bajo la mirada de ella, vestida de él. Creo que ninguno de la banda se percató que teníamos delante a una mujer. Pero yo no tenía dudas sobre ese punto. Mientras más la admiraba más tonto me ponía. Me la imaginaba apuntando con la pistola subida en unos tacones y con un vestido ceñido que resaltara sus curvas. En  ese momento decidí que escribiría una letra sobre este episodio, si conseguía salir vivo de esta.

Hacía conjeturas sobre quien tenía delante, porque  había oído muchos rumores sobre ella y Jarek. Historias legendarias. La red estaba plagada de pruebas de lo que hacían. Solo tenía que esperar a que los acontecimientos me ofrecieran las pistas que necesitaba para saber que estaba en lo cierto.

El muchacho, bueno ella,  me volvió  a apuntar.  Me fijé en su reloj. Empezó a parpadear. Ella también advirtió la luz roja parpadeante de emanaba de su extraño reloj. Yo era amante de los relojes y nunca había visto uno similar. Todo empezaba a encajar en mi cabeza. Absorto en mis maquinaciones no sé si discurrieron segundos o minutos en ese interminable silencio mientras contemplaba el misterioso reloj de pulsera de aquella mujer travestida.  Luego, me sacó  fuera del estudio a empujones, momento que aprovecharon el resto para salir corriendo como nenazas asustadas.  ¡Menudos capullos!  ¡Pandilla de maricas lloronas!  Espero que  llamen a la policía, pensé.  Tras la estampida de las ratas poseídas por el rock, nos quedamos los dos solos, en el pasillo del estudio, aquella noche del mes de julio.

–Ethan. ¿Sabes dónde puedo encontrar a Scottie Flint? –Me dijo en un tono sosegado.

Yo la miraba y me percataba que la mujer que llevaba dentro salía a la luz. Me puso ojitos  de gatita para intentar sonsacarme información por otras vías más placenteras. No pensaba sucumbir a sus tácticas mujeriles.

– ¿Por qué buscas a Scottie Flint? – Le pregunté.

– No puedo darte esa información.

Mi pregunta tenía trampa. Yo no esperaba que me dijera el motivo por el cual nos interrogaba acerca del misterioso tipo. Solo quería ver su reacción. Y por su cara advertí que ella no tenía ni idea para qué buscaba a Scottie Flint. Adivinaba que estaba metida en algún lio turbio, algo sórdido y criminal. Probablemente estuviera siendo chantajeada por algún mafioso sin escrúpulos.

–Eres una mujer –Le dije tratando de intimidarla con mis perspicacia.

TO BE CONTINUED

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